Si algo nos ha mostrado la última edición del CES (Consumer Electronic Show) en las Vegas es que la realidad aumentada es una tecnología enmarcada en la Industria 4.0 en auge. La mayor parte de las personas cree que está orientada a cliente final para productos de gran consumo, como tablets, móviles, videojuegos, etc. Su aplicación en un entorno industrial es más desconocida, pero será una tecnología clave que ayude a mejorar la productividad de los trabajadores y aumente la calidad en un futuro que cada vez está más cerca.

Esta tecnología se basa en la visualización por parte del usuario de elementos gráficos que son proyectados en su campo de visión, adaptándose a los objetos reales que ve. Por ejemplo si estamos realizando una tarea de montaje y portamos unas gafas de realidad aumentada podemos ver una flecha roja indicándonos dónde está la siguiente pieza a colocar. Con esto podemos reducir el tiempo de ciclo del proceso, ya que rápidamente localiza el operario la próxima pieza a montar y mejoramos la calidad ya que reducimos a cero la posibilidad de que el operario se equivoque de pieza. Además podemos reducir el periodo de entrenamiento de dicho operario, ya que las instrucciones pueden ir siendo mostradas paso a paso al mismo.

Augmented reality

La proyección de la información puede ser a través de gafas, la más conocida gracias a las Hololens de Microsoft , las Google Glass o las Smart Glasses de Epson, a través de cualquier dispositivo de pantalla, como un móvil, una tablet, una pantalla, una TV, o a través de un sistema de proyección como un proyector o punteros láser. La opción de un sistema de proyección tiene la ventaja de librar al operario de portar cualquier elemento físico, como unas gafas o una pantalla. Suele ser la opción más adecuada para el uso continuado de un sistema de realidad aumentada.

Desde ATRIA podemos daros soporte en el desarrollo e implementación de este tipo de tecnologías: desde instalaciones llave en mano a estudios de aplicabilidad en procesos concretos, una buena forma de comprobar si la introducción de esta tecnología es beneficiosa o no en una empresa.