Día a día utilizamos gran variedad de productos indispensables para nosotros, muchos de los cuales conocemos desde que tenemos uso de razón. Quizás por eso no nos damos cuenta de que no siempre ha sido así y de que cada uno de esos productos está perfectamente estudiado en todos sus aspectos para hacernos la vida más fácil.

Los seres humanos por naturaleza siempre intentamos buscar solución a nuestros problemas. Todos somos “diseñadores” de nuestra vida y sabemos lo que necesitamos. Por eso, a lo largo de la historia, han ido apareciendo diferentes soluciones a las necesidades planteadas del momento. Si no que se lo pregunten a quien decidió ponerle un palo al material de limpieza dando lugar a la fregona para evitar la forma tradicional de limpiar el suelo de rodillas o a quien creó el agujero del caperuzón del boli BIC, para igualar la presión del interior y el exterior del bolígrafo, evitando que se escape la tinta y para evitar ahogamientos en caso de que un niño se lo trague….o a muchos más. ¡Pequeños detalles que marcan la diferencia!

El diseño puede cambiar totalmente la relación que el consumidor establece con el producto que está comprando pero ¿cómo podemos lograr impactar con el diseño de nuestro producto?

¡Te lo contamos!

10 claves para hacer un buen diseño de producto

Dieter Rams, diseñador industrial alemán y uno de los diseñadores más prestigiosos del mundo, estableció los principios necesarios para lograr un buen diseño:

1. El buen diseño es innovador: siempre es posible innovar gracias a las oportunidades que ofrece el desarrollo tecnológico.

2. El buen diseño hace a un producto útil: lo más importante es que el producto sea práctico y desarrolle su funcionalidad, siendo secundarios otros criterios como el psicológico.

3. El buen diseño es estético: debe ser “bonito”, entrar por los ojos.

4. El buen diseño hace a un producto comprensible: el usuario debe entender como se usa el producto de forma intuitiva.

5. El buen diseño es honesto: no trata de manipular al usuario a través de promesas de una falsa utilidad más allá de la realidad física del producto.

6. El buen diseño es discreto: debe de ser neutro y sobrio.

7. El buen diseño tiene una larga vida: las modas son pasajeras y subjetivas. Una buena ejecución del diseño crea productos útiles y atemporales.

8. El buen diseño es consecuente en sus detalles: nunca deja nada al azar. Todo debe estar perfectamente estudiado y cuidado para aportar el mayor valor posible al usuario.

9. El buen diseño respeta el medio ambiente: debe de contribuir al cuidado del medio ambiente a través de la conservación de los recursos y la disminución de la contaminación física y visual durante el ciclo de vida del producto.

10. El buen diseño es diseño en su mínima expresión: cómo decía Mies Van der Rohe “Menos es más”. El resultado ideal es un producto de mayor pureza y simplicidad.

Buenos ejemplos de diseño industrial

Estos ejemplos combinan la forma y la función para hacer que los productos sean realmente deseables:

1. Coca-Cola: Earl R. Dean hizo un diseño basado en los ingredientes de la bebida en 1915. Y desde entonces han sabido crear una imagen de felicidad entorno al producto y conseguido unas campañas muy buenas.

2. Sillón Eames: un clásico sin precedentes de los años 50 diseñado por Charles y Ray Eames. Fue distintivo entre los productos de lujo por ser muy cómodo y elegante.

3. iPod/iPhone/iPad: tres líneas de productos cambiantes por el más famoso diseñador Sir Jonathan Ive.

Otros diseños icónicos fueron la silla TipTon (ligera, durable y apilable), la lámpara Anglepoise (de ángulo recto), la linterna Maglite, el radiador de soplado…

Como veis, el diseño cambia la vida de las personas a través de su experiencia con dichos objetos ¿te sumas al cambio?

Si estás interesado en diseñar o rediseñar un producto, contacta con nosotros y te ayudaremos a conseguir ese diseño que mejor se adapte a tu empresa y a tus clientes.