En los últimos años la generación de residuos ha crecido de forma considerable. Tanto es así que, actualmente, se producen un total de 2.000 toneladas anuales de residuos en el mundo. Si seguimos al mismo ritmo, en los 30 años podríamos llegar a generar más de 3.400 toneladas de residuos anuales en el mundo.
Debido a esta importante problemática, crece la preocupación por el medioambiente, motivo por el cual la valorización de residuos cobra mayor importancia año tras año. Esta actividad se encuentra enmarcada dentro de la estrategia establecida por la economía circular.

En el blog de hoy os contamos en que consiste la valorización de residuos, como debe de llevarse a cabo y algunos ejemplos de proyectos que hemos realizado para reincorporar residuos o subproductos al tejido industrial.

¿Qué es la valorización de residuos o subproductos?

La valorización de residuos, como su propio nombre indica, es el proceso por el cual un residuo se transforma para poder ser utilizado con una nueva finalidad o para sustituir materiales dentro de otros procesos industriales o productos.

Esta herramienta, cada vez más más importante a nivel social e industrial, permite que muchos residuos o subproductos puedan ser aprovechados en lugar de acabar en un vertedero, reduciendo así el impacto que tendrían sobre el medioambiente.

El compromiso de las empresas con el medio ambiente es cada vez mayor y por ello, a día de hoy, la valorización de residuos ha pasado de ser una actividad recomendable a un instrumento crucial y totalmente necesario dentro de cualquier sector industrial.

Tipos de valorizaciones

Dependiendo de las características de cada residuo, será posible valorizarlo de diferente forma, buscando siempre maximizar su rentabilidad y reducir el impacto del proceso. A continuación, os indicamos los tipos de valorización que existen:

  • Valorización material. Este tipo de valorización consiste en la obtención de nuevos materiales a partir del reciclaje del residuo. Resulta muy interesante para obtener una rentabilidad económica del residuo y reducir el uso de materias primas en otros procesos. Esta valorización se suele llevar a cabo con materiales como papel, cartón, vidrio, envases ligeros o materia orgánica.
  • Valorización energética. En este caso, la valorización tiene como principal objetivo la obtención de energía a partir de la incineración de residuos. Es una opción interesante, sin embargo, este tipo de valorización está fuera del plan estratégico de la Comisión Europea. El principal objetivo es la mitigación del cambio climático, ya que la producción de energía a partir de residuos super los límites de emisión de CO2 establecidos (<100g CO2 eq/kWh).

En resumen, si es posible, la estrategia más interesante será la de obtener materiales de valor a partir de un residuo o subproducto. Esta valorización material se enmarca mejor dentro del modelo económico circular que actualmente se está imponiendo.

Beneficios de valorizar un residuo

Existen numerosos beneficios relacionados con la valorización de residuos. A continuación, os indicamos los más importantes:

  • Reducción de la cantidad de residuos generada. Como es lógico, la obtención de nuevos materiales a partir de residuos tiene como principal beneficio la disminución de la cantidad de basura que finalmente llega a los vertederos.
  • Mejora de la rentabilidad económica de procesos. La valorización de residuos y subproductos cada vez es más importante a nivel económico. El principal motivo es que la utilización de materiales recuperados, del propio proceso o de otros procesos, supone una reducción de costes muy importante respecto a la compra de materias primas nuevas. Además, la reducción de la gestión de los residuos puede tener un impacto muy positivo en la rentabilidad económica de cualquier proceso.
  • Creación de nuevos negocios y puestos de trabajo. Debido a la necesidad de implementar la valorización de residuos en las industrias y en la sociedad, cada vez son más las empresas que necesitan nuevos puestos de trabajo relacionados con esta actividad. Además, existen nuevos modelos de negocio que centran su actividad en la valorización de residuos.
  • Reducción del impacto medioambiental. Los residuos generan lixiviados y gases con efectos nocivos para el suelo, el aire y el agua. Esto tiene consecuencias muy graves en la fauna e incluso puede llegar a suponer un riesgo para la sociedad. Por ello, reducir la cantidad de residuos ayuda a mitigar este impacto medioambiental, cada vez más acusado.

¿Qué tipos de residuos existen?

Los residuos se pueden clasificar atendiendo a numerosos criterios (origen, composición, peligrosidad, etc.). Para nosotros, resulta muy interesante clasificarlos en los dos siguientes grupos:

  • Residuos agroalimentarios. Como su propio nombre indica, son residuos generados dentro del sector agroalimentario. Resulta interesante separarlos del resto de residuos debido que contienen compuestos con un alto valor añadido. Un claro ejemplo de este tipo de residuos son los restos de frutas generados durante la fabricación de zumos. Por lo general, son residuos cuyo valor es muy bajo y necesitan mucho espacio para ser secados. Sin embargo, es posible obtener compuestos de alto valor añadido para su utilización en cosmética o limpieza.
  • Residuos industriales. Son todos aquellos residuos que se provienen de una actividad industrial no agroalimentaria. Algunos ejemplos de los residuos más típicos son papel metales, polímeros o restos textiles. Un ejemplo claro de aplicación de economía circular a este tipo de residuos es la reutilización de residuos electrónicos, ya que contienen metales preciosos de alto valor en el mercado.
  • Productos al final de su ciclo de vida. Por último, destacan los residuos generados al finalizar el ciclo de vida de los productos. Estos residuos, que no provienen de un proceso industrial, también deben de ser gestionados. Una buena herramienta para reducir la cantidad de este tipo de residuos es el ecodiseño.

¿Cómo valorizar un residuo?

En ATRIA estudiamos cada caso de forma individual con el objetivo de encontrar la mejor solución posible para cada residuo. Para ello, seguimos los siguientes pasos:

  1. Caracterización del residuo o subproducto. Para determinar las posibilidades que tiene un residuo o subproducto, es fundamental conocer su composición.
  2. Selección de la oportunidad más adecuada para cada caso. Buscaremos las mejores vías de reutilización y valorización con el fin de reintroducir el residuo o producto en la cadena de valor.
  3. Tratamientos necesarios. Si el residuo debe de ser acondicionado para incorporarlo a otro proceso, se estudiarán las técnicas necesarias.
  4. Pruebas y prototipos. En el caso de que sea necesario validar una idea, en nuestro laboratorio fabricamos prototipos y llevamos a cabo pruebas de concepto, validaciones y demostraciones, tanto del tratamiento como de la aplicación final.
  5. Industrialización. Todos los proyectos que realizamos tienen que tener sentido industrial, por lo que esta etapa está presente a lo largo de todas las fases. Una vez finalizada la validación, nuestro equipo de ingenieros se encargará de industrializar la idea.

Algunos casos de éxito

A continuación, os contamos 2 casos de éxito en donde hemos logrado valorizar un residuo y aprovechar al máximo sus posibilidades:

Obtención de limoneno y pectina a partir de cáscara de naranja: La cáscara de naranja es un residuo o subproducto que se genera de forma muy abundante durante la producción de zumos a nivel industrial. El valor de esta cáscara en el mercado es bajo, además, requiere de mucha superficie y tiempo para secarse.

Con el objetivo de aumentar el valor añadido de este producto en el mercado, realizamos una caracterización del residuo para identificar que compuestos presentaba. En la caracterización observamos que contenía limoneno y pectina, productos cuyo valor es muy alto en comparación al de la pulpa o cáscara.

A continuación, propusimos un método de extracción para ambos compuestos, utilizando solamente agua como agente de extracción. Para validar la idea se realizaron pruebas de laboratorio que demostraron la eficiencia del proceso y la calidad de los productos obtenidos.

Obtención de bioazufre a partir de residuo peligroso. En este caso, el producto de partida era un lodo peligroso y difícilmente manejable. Esto suponía grandes costes de gestión para nuestro cliente. Tras realizar una caracterización completa del residuo, se observó que presentaba azufre elemental en su composición. Por este motivo, se propuso un proceso para separar dicho azufre del resto del lodo. Dicho proceso de separación se validó en laboratorio.

A continuación, se propusieron varias vías de valorización, entre las que destacan la fabricación de caucho o los productos fertilizantes. Se contactó con empresas interesadas en el azufre para cerrar el ciclo de la valorización del residuo.

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