En la actualidad, el rápido crecimiento de la población lleva intrínseca una alta demanda de producción de cultivos. Debido a esta superproducción de cultivos, se debilitan las propiedades de la tierra y, por tanto, la calidad de los cultivos que crecen en ella empeora. Por ello, en el post de hoy, os hablamos de las sustancias naturales que pueden dar un giro radical a esta situación: los bioestimulantes.

En el blog de hoy profundizaremos sobre este concepto y os contamos cómo transformar estos residuos en bioestimulantes

¿Qué son los bioestimulantes?

Los bioestimulantes se definen como aquellas sustancias, desde biomoléculas hasta incluso microorganismos, cuyo objetivo es potenciar y favorecer las funciones vitales naturales de las plantas. Entre estas funciones, se encuentra la revitalización que los bioestimulantes ofrecen a los cultivos cuando están sometidos a condiciones ambientales desfavorables, como, por ejemplo, el estrés abiótico, escasez lumínica o de humedad, cambios bruscos de temperatura, etc., potenciando la absorción y asimilación de nutrientes.

Ventajas del uso de los bioestimulantes

Tal y como hemos indicado, los bioestimulantes son potenciadores naturales de los cultivos. Este hecho nos indica implícitamente, la gran ventaja que nos ofrecen este tipo de sustancias: la disminución del uso masivo de fertilizantes sustituyéndolos por bioestimulantes.

La agricultura convencional, consigue un mayor rendimiento gracias a la utilización de fertilizantes minerales solubles. Sin embargo, la aplicación de este tipo de compuestos químicos daña el ecosistema, ya que pueden dar lugar a:

  • Eutrofización
  • Contaminación del agua
  • Degradación de los suelos
  • Contaminación del aire
  • Degradación de los ecosistemas
  • Desequilibrios biológicos
  • Reducción de la biodiversidad

Entre las ventajas que nos ofrecen los bioestimulantes, se pueden destacar:

 

  • Aumento de la eficiencia biológica, es decir, producción de cultivos de mayor calidad en cuanto a nutrientes y rendimiento.
  • Prevención del estrés de las plantas, permitiendo un crecimiento más eficiente.
  • Facilitar la asimilación y uso de nutrientes.
  • Aumenta la eficiencia en el consumo de agua de la planta.
  • Mejora la fertilidad del suelo facilitando el desarrollo de microorganismos beneficiosos para el suelo.

Tipos de bioestimulantes

Tal y como hemos comentado, estas sustancias comprenden un amplio rango de compuestos. Por ello, para comprender las utilidades y beneficios que ofrecen, podemos clasificarlos de la siguiente forma:  

  • Fitohormonas. Son hormonas de origen vegetal que actúan como elementos biorreguladores en diversos procesos relacionados con el crecimiento de plantas.
  • Ácidos húmicos y fúlvicos. Componen el suelo como resultado de la descomposición natural de la materia orgánica y su principal función es potenciar la absorción de nutrientes mejorando así la fertilidad de las plantas.
  • Extractos de algas y de plantas. Se trata de biomoléculas, generalmente de origen orgánico, que se extraen de plantas o algas e influyen directamente en el crecimiento de los cultivos. Pueden aplicarse tanto a las raíces como a las hojas del cultivo, en diferentes etapas del desarrollo de las plantas.
  • Quitosanos. Se trata de un biopolímero que destaca por tener propiedades antifúngicas, antimicrobianas, antivirales y estimuladoras de crecimiento.
  • Hongos beneficiosos. Son microorganismos que fortalecen y favorecen las raíces de las plantas, aumentando el rendimiento de su eficiencia nutricional.
  • Aminoácidos y mezclas de péptidos. Son moléculas cuyas principales funciones destacan por favorecer el crecimiento de plantas y mitigar los efectos del estrés.
  • Moléculas nitrogenadas. Entre otras destacan el tricontanol y las betaínas, que influyen en el crecimiento de las hojas y las etapas de floración.

Proyectos con bioestimulantes 

En los últimos años, el equipo de materiales ha participado activamente en proyectos de desarrollo y aplicación de bioestimulantes.

 

e-Newtrients

Uno de ellos, perteneciente a la convocatoria europea VIDA, cuyo objetivo era obtener extractos bioactivos de algas pardas y espirulina, entre otros, que actuarán como bioestimulantes en su aplicación en plantas. Para ello se llevo a cabo en primer lugar un trabajo de investigación donde se optimizaron diferentes técnicas de extracción de bioestimulantes. En esta optimización, se analizó la influencia de parámetros experimentales como:

  • pH
  • Temperatura
  • Agitación
  • Tiempo de extracción

 

Cada extracto se caracterizó desde el punto de vista de composición química y en cuanto a la eficiencia de extracción. Tras seleccionar aquellos que mayor rendimiento ofrecieron, se realizaron pruebas en plantas, más concretamente de pimientos, con el objetivo de evaluar la aplicabilidad real de los bioestimulantes obtenidos en laboratorio.

Además, se comparó el efecto de los bioestimulantes obtenidos en el laboratorio de ATRIA con bioestimulantes comerciales.

Finalmente, se evaluó el efecto de los bioestimulantes en el desarrollo de la planta, en relación al crecimiento en altura, el grosor del tallo, el número de flores, la biomasa total y la biomasa radicular de la planta

Como conclusión del proyecto, obtuvimos resultados muy positivos con uno de los extractos obtenidos en el laboratorio. Entre otros, observamos que la planta sin bioestimulante creció en altura, al final del tiempo de estudio, un 25 % respecto del estado inicial, mientras que con el extracto obtenido en el laboratorio de ATRIA se obtuvo un crecimiento del 60 %. También es destacable que el número de hojas de la planta si referencia alcanzó el valor de 25 hojas mientras que la planta con bioestimulante alcanzo un valor de 150 hojas, en el momento final del estudio.

Extracción de pectina y limoneno

Otro de los proyectos más interesantes donde ATRIA ha participado en relación a la obtención de bioestimulantes, fue en la obtención de moléculas bioactivas a partir de residuos agroalimentarios. Concretamente, ATRIA diseño la metodología de extracción de limoneno y pectina a partir de la pulpa de las naranjas. Gracias al resultado positivo del proyecto, se revalorizó un residuo agroalimentario obteniéndose subproductos de gran interés comercial.

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